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Cuando se hacía tarde, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús. Cuando quiero que la Iglesia y el mundo cambien pero no lo hago Ayúdame a decir "sí" a Dios, "sí" al amor. Cuando pienso que mi oración es inútil Sobre todo, recuérdame, Jesús, que mi oración puede cambiar la historia.
Meditar – según indicó el Papa – es detenerse en fabrica de figuras en yeso la vida de todos los días para respirar. El Papa admitió que la práctica de la meditación está de moda y no solo la realizan los cristianos. La meditación, argumentó, representa un alto contra el estrés y la angustia. El papa Francisco aseguró que todos necesitamos meditar, reencontrarnos a nosotros mismos. ¿Quieres fortalecer tu fe y crecer en tu confianza en Dios? La Biblia es la palabra de Dios que nos enseña y nos guía.
versículos para meditación (para meditar en la Palabra de Dios)
A pesar de la ausencia de fuentes para el simbolismo de este color, se puede afirmar que en este ambiente cultural significa el misterio de la vida divina”. En la imagen (siempre) el azul se va para atrás y permanece pasivo”, (se podría decir que es el color más humilde, se usa también para la Virgen), (…). El azul oscuro del manto del Pantocrátor (himátion), –siguiendo a Sendler-, representa la divinidad (“el misterio de la vida divina”). En la terminología hebraica el rojo es la “sangre” (dam), y la sangre, para el pensamiento hebreo es el equivalente a “vida”, (en este sentido puede significar la vida naturaleza humana de Jesús). Como decía Dionisio el Areopagita, el rojo es “incandescencia” y “actividad”.
- Me caeré en la vida, pero con amor sabré levantarme de nuevo y seguir adelante, como hiciste tú, que eres un experto en caídas.
- Imploro humildemente la luz de la fe, escruto la Palabra con nueva atención.
- Al meditar, nos centramos en Dios.
- Tú asumes nuestra defensa, te haces nuestro abogado, intercedes por nosotros.
¿Sobre qué deberías meditar?
XIII, en pleno fervor de la ortodoxia, de la renovación espiritual, de la invocación del Nombre de Jesús”. Jesucristo el Salvador del monasterio servio de Kilandari No nos olvidemos que “el icono no es una simple imagen, ni un elemento decorativo, ni siquiera una ilustración de las Sagradas Escrituras. Observemos la penetrante mirada de ese Jesús que “me amó y se entregó por mi” (Cf Ga 2,20), recordemos que Él murió por mi salvación… Podemos contemplar también la imagen del Santo Sudario de Torino (abajo). No nos olvidemos que la imagen “es recuerdo/memorial, lugar de encuentro de miradas y presencias; es posibilidad de contemplación, (y además) es estímulo para la imitación. Pero nosotros no decimos aureola sino “nimbo”, porque aureola viene de aureum, que viene del hombre, del anima, de la santidad (que es la interioridad inmanente del hombre).
Nos devuelve a lo que es correcto, puro, santo y verdadero. En consecuencia, meditar en Jesús se convierte en una de las formas más valiosas en las que podemos emplear nuestro tiempo. Como creyentes, nuestra relación con Jesús es el centro de todo nuestro caminar de fe. Quizá sea justo decir que no podemos crecer en nuestra fe sin ella. "Dichoso el hombre… que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella". Considera las instrucciones de Jesús sobre la oración en Mateo 6.
No podemos prescindir de una madre que nos da a luz, o de una madre que nos devuelve a nuestro lugar en el mundo. Jesús, en la mirada de María, llena de lágrimas y de luz, recuerdas la ternura, las caricias, los brazos amorosos que siempre te acogieron y te sostuvieron. Me caeré en la vida, pero con amor sabré levantarme de nuevo y seguir adelante, como hiciste tú, que eres un experto en caídas. ¿Qué hago cuando me siento aplastado por la vida, cuando un peso pesa sobre mi corazón, cuando estoy bajo presión y ya no tengo fuerzas para reaccionar?
esús es colocado desde la cruz en brazos de María
Como siempre, encuentro mucho material para considerar en estas simples palabras. Si has encontrado muchas, no te apresures, mantén la calma y reflexiona un punto a fondo, hasta que tu corazón esté satisfecho. Te pido que me ayudes a aumentar la virtud de la paciencia en mi corazón, mientras paso este tiempo meditando en tu palabra. Tú necesitas escucharlo.• Pide a Dios la gracia que necesitas (petición).• Elige el mejor tiempo y lugar adecuado para tu meditación.• Prepara desde la noche anterior lo que vas a meditar. Haz un acto preparatorio de fe, esperanza y amor.• Recuerda que Dios está verdaderamente presente escuchándote, que tiene algo que decirte.
Soportar el sufrimiento con alegría produce admiración en los bienaventurados, nos convierte en compañeros de los mártires y recibimos una recompensa especial en la vida eterna. El sufrimiento es un don precioso que Dios concede a sus elegidos, nos preserva del pecado, nos enseña humildad, pureza y confianza, nos acerca a Dios y nos hace experimentar su amor. Meditar en la pasión de Cristo nos acerca a la perfección, nos llena de sabiduría y consuelo, nos ayuda a superar nuestros vicios y a sentir la presencia constante de Dios. El sufrimiento nos recuerda que la vida no se trata solo de placeres y comodidades, sino de buscar la voluntad de Dios en todas las circunstancias.
De hecho “el hombre es esencialmente criatura y así perdura en la eternidad, por eso no es posible que sea absorbido el yo humano en el yo divino, ni en los más altos estados de la gracia” (MC, 14). (San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota, Filotea, II,V) ; Es también muy parecida a la imagen del Cristo del Sinaí, del siglo VI, que se encuentra en el monasterio de Santa Catalina del Sinaí, como podemos observar.
Asimismo, el Santo Padre señaló que algunos métodos de meditación cristiana son muy sobrios, otros más articulados; algunos acentúan la dimensión intelectual de la persona, otros más bien la afectiva y emotiva. “No hay, no es posible, una meditación cristiana sin el Espíritu Santo que nos guía hacia Jesús”. Eso nos ayuda a profundizar en las convicciones de fe, suscita la conversión de nuestro corazón y nos fortalece para seguir a Cristo, enseña el Papa. Ahí está, por tanto- dijo el Papa – , la imagen de jóvenes y adultos sentados en recogimiento, en silencio, con los ojos medio cerrados… “No hay, no es posible, una meditación cristiana sin el Espíritu Santo que nos guía hacia Jesús”, sostuvo en la Biblioteca del Palacio Apostólico Vaticano.
Así, contigo, Jesús, también yo puedo encontrar el valor para elegir el perdón que libera el corazón y restaura la vida. No quieres oración estéril, sino caridad fecunda. Jesús, éstas son las palabras que dijiste antes de la Pasión. Ante las tragedias del mundo, ¿se hiela o se derrite mi corazón?
Señor, reaviva en mí la memoria de tu amor La mirada amorosa del Padre sobre ti es tu fuerza. Uno mi cruz a la tuya, te traigo mis trabajos y mis miserias, arrojo en ti todas las cargas de mi corazón. Jesús, tú eres la vida y te condenan a muerte; tú eres la verdad y te someten a un juicio falso. Despiértanos, Señor, despiértanos del letargo de nuestros corazones, porque también hoy, especialmente hoy, necesitas de nuestra oración.



